ILO: CEMENTERIO SAN GERÓNIMO, TESTIMONIO DE NUESTRA HISTORIA

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No todos los cementerios tienen que ser tristes y aburridos, el Cementerio de San Gerónimo no lo es. En su medio kilómetro cuadrado de tierra aproximadamente, guarda testimonios valiosos de la historia de Ilo, de personajes notables enterrados allí y que dejaron una estela de progreso en este puerto a lo largo de un siglo y medio de historia republicana.

El docente e investigador Edwin Adriazola Flores lideró el pasado 19 de mayo un recorrido nocturno por el camposanto, acompañado de vecinos, jóvenes, periodistas y trabajadores de la beneficencia, ansiosos por conocer más acerca de la esta última morada.

Relata que fue en 1870 en que empiezan a enterrarse en el sitio los primeros cadáveres, justamente porque era “tierra santa” ya que allí había estado ubicado el antiguo templo del Valle de San Gerónimo, devastado dos años antes en el terremoto y tsunami del 13 de agosto de 1968.

Incluso hoy en día en medio del cementerio aún puede observarse los cimientos de la antigua iglesia, que han ido desapareciendo porque se han construido nichos sobre ella. Hace pocos años podía observarse todavía las dos esquinas decoradas con esculturas de relieves en pan de oro y también las bases de los pisos de madera y los dinteles de las puertas.

LA PRIMERA ALMA

Al lado de los restos del templo se ubica una cruz negra de madera con la inscripción “la primera alma 1870”, que se supone simboliza a la primera persona enterrada después del terremoto.

En los nichos se hallan muchos ciudadanos de origen chino, reflejados por las letras en sus lápidas, quienes llegaron atraídos por el 'boom' del guano y que se asentaron en los puertos. Gracias a su habilidad para los negocios, ocuparon un lugar preponderante en la comunidad.

Descansan los restos por ejemplo del ex alcalde de Ilo, Antonio de la Flor Rodríguez, impulsor de la construcción de la urbanización Garibaldi y de la obra del colegio Daniel Becerra Ocampo.

LA TRAGEDIA DE LAS LOBERAS

En medio del panteón se encuentran también sepultadas juntas las víctimas de “la tragedia de las loberas”, niños pertenecientes a los Boy Scouts Marinos. El 13 de julio de 1986 disfrutaban de un alegre paseo en bote por Punta de Coles, sin imaginar que una ola barrería la cubierta ahogándose 10 de ellos. El hecho conmocionó a Ilo y es hasta ahora el peor naufragio.

También se halla la tumba de Vicente López de Oñate, primer cura permanente de Ilo, ya que antes eran estacionales, es decir oficiaban la misa y se retiraban. Fue tan querido que luego de su muerte en la década del 80, le construyeron un mausoleo con la forma de su templo, San Gerónimo.

JUANITA DE TALAVERA

La mezcla de culturas también se refleja en este camposanto, las oleadas migratorias sobretodo de la gente del ande ha inyectado misticismo en personajes como si se tratasen de figuras santas.

Hablamos de Juana de Talavera, fallecida el 2 de julio de 1975 y sepultada por su marido quien se volvió a casar y enterró también allí a su segunda esposa. Él mismo al morir fue depositado en el mismo sitio y es el único lugar del cementerio donde una persona se haya enterrada con sus dos mujeres. Cada año cientos de visitantes le atribuyen milagros a Juanita de Talavera y le llevan flores, velas y otros regalos, pidiéndole que les cumpla algún favor para sus familias.

No está demás mencionar las llamativas lápidas donde más que un tema religioso se esculpía en ellas las circunstancias en que han fallecido las personas. Se ve por ejemplo a “la muerte” tomando el timón de un auto, quizas para explicar que la víctima falleció en un accidente. Otra muestra a un niño en una bañera mientras la ducha está abierta, haciendo suponer que pereció ahogado.

En fin son tantas las estampas de la vida en el puerto que pueden encontrarse en el Cementerio San Gerónimo que está pendiente un trabajo de levantamiento de información, para que los ileños conozcan este lugar que es parte importante del patrimonio de la ciudad.