La Virgen de la Candelaria: una fe que solo se demuestra bailando

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El estadio Enrique Torres Belón, de ser un recinto deportivo pasó a ser escenario de la mayor lucha entre el bien y el mal: ángeles, diablos y chinas supay (diablesas), todos eufóricos, tomaron posición de los cuatro puntos laterales de la cancha.

El tañido del bombo, que de manera sincronizada comenzó a vibrar junto al platillo, trompeta y trombones; dieron inicio al duelo. En contados segundos ingresaron saltando al medio de la cancha un diablo rojo con cola y el Arcángel. Ambos protagonizaron una lucha épica de baile. A su alrededor, y con pasos frenéticos, comenzaron a bailar los diablos, chinas y caporales.

Esta escena corresponde a la diablada, una de las 83  danzas de trajes de luces que en la víspera se presentaron en dicho centro deportivo en honor a la Virgen de la Candelaria, patrona de Puno.

Las presentaciones son la mayor muestra de sincretismo cultural entre católicos, quechuas y aimaras. Esta fusión estuvo presente en la saya, morenada, Kullawuada,tuntunas, waca waca, tobas, sikuris, Tinkus, entre otras. Cada una tiene diversos orígenes y significados particulares pero ligados a la vida y las particularidades del hombre en el altiplano. 

Las danzas y sus respectivos bailarines, pertenecen a diversos barrios de la ciudad de Puno. Cada integrante se preparó más de un mes para hacer una buena presentación. La veneración a la imagen está reflejada en las coreografías de los integrantes de los conjuntos. 

Se cree que para que la Virgen conceda una petición se tiene que danzar tres años continuos. La mayoría de las agrupaciones subsisten porque entre sus filas tienen a personas que bailan más de 30 años. Por eso uno que otro danzarín ejecutó pasos que denotaban fe y devoción.

Cada conjunto estuvo en escena ocho minutos. En ese tiempo se realizó la ejecución de la danza, coreografía y  despedida. La mayoría coincidió en realizar imágenes sacras y coronas en alusión a la Virgen de la Candelaria.

Tras su salida del estadio y como en días anteriores, los danzarines improvisaron un pasacalle por diversas arterias de la ciudad hasta llegar al templo San Juan, santuario de la imagen. Es tradición llegar al santuario para agradecerle a la sagrada imagen, por los favores concedidos y para pedirle por los seres queridos. 

La fiesta continúa esta semana. Hoy está previsto la gran parada de veneración a la Virgen. Arrancará a las 07:00 horas desde la avenida Costanera y culminará en la Plaza de Armas. Serán más de tres kilómetros de recorrido. Los bailarines no dudan en volver a rendirle reverencia a la imagen.